Valdecilla estudia los efectos de las vacunas contra la Covid en la leche materna

Analizará la presencia de anticuerpos en mujeres lactantes ya vacunadas y si estos se transmiten a sus hijos

El Hospital Valdecilla ha puesto en marcha un estudio para analizar los efectos que pueden tener en la leche materna las tres vacunas aprobadas por la Unión Europea y que se están inoculando en España contra la Covid-19 – Pfizer, Moderna y AstraZeneca–. Para ello, se van a analizar muestras de leche y de sangre venosa de mujeres lactantes cántabras que ya han recibido las dos dosis de la vacuna frente a SARS-CoV-2 para comprobar si los anticuerpos se transmiten a sus hijos lactantes mediante la leche materna o la existencia de posibles efectos adversos.
El trabajo de investigación, titulado ‘Estudio de leche materna en mujeres lactantes vacunadas frente a SARS-CoV-2’, está liderado por Carolina Lechosa Muñiz, supervisora de la planta de hospitalización pediátrica y coordinadora de lactancia del Hospital Valdecilla, con la participación de otros cinco profesionales de los Servicios de Pediatría, Inmunología y Microbiología de Valdecilla, así como de las facultades de Enfermería y Medicina de la Universidad de Cantabria.
Ante la escasez de trabajos enfocados en los anticuerpos en leche materna, y aprovechando la vacunación en la región con tres tipos de vacuna diferentes, este estudio se ha puesto en marcha bajo las premisas de que la leche materna es el mejor alimento para los bebés – se recomienda en exclusiva hasta los 6 meses y complementada hasta que madre e hijo deseen- y que, al igual que sucede con otros virus, en el caso del SARS-CoV-2 no interfiere en su transmisión. En este sentido, la hipótesis de partida que maneja este estudio es que si se ha demostrado que la lactancia materna es segura en el caso de madres con Covid, también lo es para madres vacunadas contra el virus.

Incertidumbre y preocupación

“Esta iniciativa surge por el miedo, la incertidumbre y la preocupación que nos han trasladado muchas madres, que han recibido mensajes contradictorios sobre si debían continuar con la lactancia o no cuando les llegaba el turno de ponerse la vacuna”

Sanitarias y grupos esenciales

El estudio está aún en fase de reclutamiento, aunque ya cuenta con un buen número de voluntarias, mujeres que estando en período de lactancia ya han recibido las dos dosis de la vacuna.
“El mayor número de participantes del estudio hasta la fecha son sanitarias, pero también hay un grupo de cuerpos de seguridad, policías, bomberas, que también han sido vacunadas, y ahora empezamos con profesionales de la educación, que también se han puesto en contacto”, indica la líder del proyecto.
Tras una entrevista presencial en el Hospital Valdecilla con las voluntarias participantes del estudio, se recogerán las muestras de 1 ml de leche y 3ml de sangre venosa, a partir del mes tras la vacunación, que se enviarán a los laboratorios de Inmunología y Microbiología.
Mediante la técnica de quimioluminiscencia, el Servicio de Inmunología detectará la presencia de anticuerpos vacunales, concretamente frente a la proteína S del dominio RBD, en el suero y la leche materna. En estrecha colaboración, el Servicio de Microbiología utilizará la técnica ELISA para la determinación y la búsqueda de inmunoglobulinas, tanto IgG, IgA e IgM, para valorar el estado del sistema inmunitario.
Los resultados se correlacionarán, analizando las tres vacunas por separado y comparadas entre sí, con el objetivo de arrojar datos interesantes sobre el beneficio que puede aportar la lactancia para la inmunización de recién nacidos frente a la Covid-19.

Vacunas seguras

En la presentación del proyecto, el equipo investigador afirma que hay distintas razones para considerar que las vacunas frente a SARS-CoV-2 son seguras en mujeres que amamantan. Por un lado, que las actuales vacunas no están fabricadas a partir de virus vivos –lo que podría ser de riesgo, especialmente en mujeres embarazadas– ni atenuados, sino a partir de moléculas de ARNm creadas por bioingeniería genética –el cual, aisladamente, no podría producir el virus completo–.
Por otro lado, que la vacuna tiene un tamaño molecular muy grande, por lo que es altamente improbable que pueda pasar a la leche materna. Además, aseguran que en el improbable caso de que parte del material de la vacuna pasara a la leche materna y de ahí al lactante, se degradaría en el estómago del bebé, pues no es una vacuna que pueda administrarse por vía oral, sino que tiene que ser inyectada.
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